La historia de cómo acabé contratada en un kebab un sábado cualquiera

Siempre me he considerado una persona emprendedora. Pero vamos, no tanto como para acabar teniendo un kebab siendo rubia. El único negocio que no he pensado regentar jamás se hizo realidad una noche cualquiera. Y a ver, no sería mío, pero yo TRABAJÉ EN ÉL. Y GANÉ la friolera de 50€ por poner kebabs hasta las 10 de la mañana.

En realidad no puse kebabs, ya eran solo copas. Y un poco de hacer de portero chungo.

Pero bueno bueno BUENO, a ver, empecemos por el principio.

Siempre spoileo todo en el primer párrafo, macho.

Estando con unas amigas de cañas surge la idea de irnos esa misma noche de fiesta a cierta ciudad española. Pues guay, joder, vámonos.

Que no hay huevos. Que sí. Venga. Que no hay huevos. Va, que nos vamos. Que no hay cojones. ¿Que no? Madre mía. Te digo yo a ti que sí.

Íbamos en el coche con nuestras cervecitas y yo repitiéndoles 28430284028402 veces que pusieran SÍNKOPE porque SÍNKOPE es lo PUTO MEJOR. Y yo cantando con la misma voz que tiene tu gato cuando te despiertas a las 3 de la mañana a beber agua y lo pisas sin querer.

Total llegamos y les digo: «chicas una cosa en serio eh, por muy pedo que esté NO ME DEJÉIS NI DE COÑA liarme con un tío que quiero ser un hombre heterosexual, no quiero ser maricón por favor»

Y ellas «vale no te preocupes»

Y yo: «que no soy gay eh»

Y ellas: «bueno»

(En realidad sí soy un poco marica, lo estoy aceptando, necesito tiempo)

El caso que llegamos al hotel, y compartíamos habitación, así que en mi momento de «YO OS RESPETO COMO MUJERES» mientras se duchaban me salí al pasillo enorme del hotel y me senté en la moqueta con una cerveza (me encantan las moquetas de hotel, con sus ácaros y sus manchas blancas extrañas) y yo ahí con mis cascos mirando mis aplicaciones de ligar y leyéndome cosas del curro para hacerme la chula interesante. Y poner la zancadilla a la gente que pasaba.

Porque poner la zancadilla a la gente y verles dar saltitos me hace mucha gracia.

El caso que subió el de la recepción a llevar algo a otra habitación y me ve en el suelo tirada como una indigente y me dice «¿estás bien?» y yo con Sínkope en los cascos a toda hostia «sí,  sí, es que mis amigas se están duchando y yo las respeto»

Su ceja se arqueó hasta la nuca y me miró dos segundos en plan «madremía menuda puta loca» y siguió su camino preso del pánico, seguramente deseando ver a las dos gemelas de El Resplandor antes que a mí al final del pasillo a la vuelta.

Pero claro, a la vuelta no estaban las gemelas de El Resplandor, estaba yo todavía ahí cantando Tirando de Rama.

«Y diseño otro beso pa mis labios heridos

Pero el exceso me ha distraído 

y al silencio retorno a intentarlo de nuevo

y fumo y bebo, y hablo conmigo

y me entretengo pensando y escribo

en el diario de mi memoria desordená»

Aterrador.

Yo en lugar de ponerle la zancadilla tuve piedad, me puse de pie y me pusé a hablar con él de cosas de esa ciudad, preguntándole que si seguía abierto tal sitio, que si yo conocía a nosequién de allí… y el pavo en plan HOSTIAS CONOCES A ESE TÍO??. Y yo pos claro chaval, es que tú no sabes con quién estás hablando.

Entonces, abre la puerta una de mis amigas con el pelo mojado y me ve de risas con el tío como dos machos de las estepas siberianas, cogió aire como para decir algo, me miró en plan «yastamos» y cerró.

Y yo entendí el mensaje. El mensaje era «entra ya, puta zorra enferma de la mente»

Y na le digo al jambo que bueno, que me voy a duchar, que ahora salimos y que si se viene.

Y el pavo «es que hasta las 0:00 no salgo»

Y yo pos muy buena hora para salir y venirte a tomar un fresquito.

Y el pavo que no.

Y yo venga jaja pos ok adiós salu2.

Después de ducharme salgo y están mis amigas de copas en la habitación con música de  electropanchiteo de ese de los cojones y yo PERO QUE PONGÁIS SÍNKOPE.

Cuando salimos del hotel el tío de recepción me dice «oye, mira, déjame tu número y si eso cuando salga si me veo con ganas pues te pego un toque y al menos me tomo una con vosotras» y yo vale imbécil, toma mi tarjeta.

Estamos ahí de cañeo y una de mis amigas se encoña con un jambo de un bar que tenía UNA MALA PINTA DE COJONES. Y yo «tía, que tiene muy mala pinta» y ella «YASTAMOS QUE ES MU MAJO» y yo sí, majísima vas a estar tú cuando hablen de tu desaparición en Espejo Público.

Pues esa amiga se va a la barra con el tío ese que tenía un abrigo como el que llevan los psicópatas de las pelis americanas donde el negro muere el primero porque cuando todos van al lago de enfrente de la cabaña se queda solo en casa porque no sabe nadar.

Y los amigos del tío del abrigo del Capitán Pescanova intentaron echar sus redes en mi otra amiga y en mí. Pesca de arrastre, que se llama. Éramos los palitos de merluza congelados de sus amigos.

Mi otra amiga es bollera así que iban listos y yo creo que con una sola mirada les dejé claro que igual el pollazo se lo llevaban ellos, así que tampoco dieron mucho la turra.

Nos fuimos las tres con el tío raro y los amigos del tío raro.

Estamos en un sitio de copas y los amigos del tío raro iban cada vez más pedo, y cuanto más pedo iban más pesaos se ponían. Mi otra amiga liándose con el Capitán Pescanova rebozándose por todas las paredes y superficies del garito como si el mundo fuese a acabarse esa misma noche.

Yo, sorprendentemente y por una vez en la vida, era la que más sobria iba.

El espectáculo que se aprecia yendo sobria es dantesco.

Me acerco a la barra y viene un amigo del tío ese y me empieza a hablar y yo bueno, seamos cordiales.

Me dice «¿tu amiga es lesbiana?»

Y le digo «pues no sé, pregúntale a ella.»

Y me dice «y tú»

Y le digo «no, yo no»

Y me dice «pero no te gustan los tíos»

Y yo (sin ni mirarle pagando mi copa) «no»

Y coge y me empuja (no fuerte, pero lo suficiente como para hacerme dar un pasito a un lado)

Y le digo «¿qué haces tío?»

Y me mira con furia de Pokemon, como Goku convirtiéndose en Supersaiyajin, y me mantiene la mirada.

Y yo pensando «madremía las cabezas»

Y pasando de historias. Cojo mi copa y empiezo a bajar unos escalones hacia mi amiga bollera donde ella sigue con el resto de amigos del tío raro.

El anormal este me vuelve a empujar por la espalda que vamos, que no rodé por los escalones de milagro. De milagro y porque no iba trozo, claro.

Y me giré ya de muy mala hostia, mi amiga bollera que lo vio viene a toda hostia, le digo «sujétame la copa» y me acerco al pavo y le llevo empujándole del pecho contra la barra otra vez y le digo muy seria pero sin alterarme: «última vez que me tocas, ¿lo has entendido?» y el pavo todo moco sin responderme, la gente alrededor increpándole.

Viene una chica en plan WonderWoman «¿qué ha pasado? ¿le conoces? ¿estás bien?»

Y yo vamos a ver, tranquilidad todo el mundo.

Me bajo con mi amiga bollera y nos separamos del grupo ese y yo «vamos a buscar a la otra y vámonos a otro puto sitio que esta gente es muy rara»

Y ella «ya colega, es que son un poco chungos» y yo… si lo llevo diciendo TOL RATO.

Pues no encontramos a mi otra amiga.

Yo pensando ya qué foto de ella le íbamos a mandar a Susana Griso y a los telediarios.

En mitad de todo esto me tocan en la espalda y yo pensando en girarme y darle un puñetazo al puto gordo acosador de antes y me giro con una mala hostia infinita y es el recepcionista.

Y yo «hostia»

Y él «que no cogías el teléfono y por lo que hemos hablado antes me imaginaba que ibas a venir aquí»

Y yo… ya, es que no está la noche muy para atender llamadas, sabes.

Le digo que ha desaparecido y me dice que él les ha visto bajando la calle mientras venía para acá y le digo «igual han ido al hotel a follar o algo» y me dice nono si iban en la otra dirección.

Y yo até cabos y digo «ya sé dónde van a estar»

Total que los amigos subnormales se quedan ahí y nos vamos mi amiga bollera, el recepcionista y yo a la caza de mi amiga y del Capitán Pescanova Asesino.

Vamos al garito que yo sospechaba y efectivamente: están allí.

Mi amiga yo no sé si estaba drogada o qué cojones pero estaba ida, no podías hablar con ella. Y el tío en plan borracho pesado.

Los porteros del sitio ese me conocían y me dijeron que el tío con el que estaba mi amiga la liaba pardísima siempre.

Y yo MADREMÍA, SORPRESÓN.

Si es que tenía mu mala pinta.

Me dice «tened cuidado»

Y yo ¿en serio? INESPERADÍSIMO.

El recepcionista en mitad de todo esto me suelta que es marica y yo… mira, no puedo con más emociones esta noche.

Y mi amiga bollera: «POR FAVOR, LO QUE HABLAMOS DE NO LIARTE CON TÍOS, DON’T»

Y yo: «ya,  ya»

Que sí que sí, que vale.

Pues estamos ahí hasta las 6 o así que chaparon, salimos y dijimos pues… vamos a comer algo, ¿no? Y vemos un kebab.

Me dan un asco los kebabs que flipas, pero QUE FLIPAS.

Pero de flipar en serísimo.

Tenían sándwiches y cosas también así que bueno, mundo salvado.

Pues na, desayunamos y tal con el Capitán Pescanova Asesino babeando a mi amiga y bebiéndose dos mil quinientos rones con un kebab y de repente cuando voy a pagar me dice el pavo del bar «¿os quedáis? Que esto ahora se anima».

Y yo pero que se anima de qué.

Me dice que solo lo sabe muy poca gente pero que era un garito «clandestino» y yo pero qué clase de delincuencia permanente es esta que tenéis aquí.

Pero por supuesto que nos quedamos.

Echa la chapa de las ventanas y las puertas y nos quedamos dentro unas 15 personas.

Al rato tocan la chapa, sale el tío y entra un grupo grandecillo.

Mi amiga con el Capitán Pescanova Asesino que le faltaba follárselo allí mismo y le dije troncos por qué no vais al puto hotel mientras nosotras nos tomamos un copazo Y YA?

Y ella «no, es que ahora me voy a su casa»

Y yo PERO QUE NO VAYAS A SU CASA, COJONES.

Y el recepcionista «uf el chico ese con el que se lía tu amiga es chungo eh»

Y yo… mira, voy a pedir un whisky porque me tenéis CONTENTA HOY.

Uno de los chavales amigos del camarero sube la chapa del bar.

Entra otro grupo.  Se empezaba a llenar eso.

Total, que estoy ahí en la barra esperando y el tío del bar que no daba a basto tol mundo pidiendo.

Y le digo «al final me pongo yo la copa macho»

Y me dice «pues si quieres»

Y yo «pos vamos, ni me lo digas dos veces»

Y entré a la barra me pongo mi copa y, ya que estaba allí dentro, un tío de los nuevos que entró pensaba que yo era camarera y me pidió una copa.

Miré al camarero, asintió, y le puse la copa al chaval.

Otro chico me pide otra, y se la pongo.

Y me dice el tío «joder has currado de camarera?»

Y yo MADREMÍA NO SABES CON QUIÉN ESTÁS HABLANDO.

Mis colegas en una mesa al fondo mirándome en plan «?¿»

Y yo encogiéndome de hombros en plan «el destino ha decidido que debo poner copas chicos, lo siento, al destino no se le contraría JAMÁS»

Bueno, el bar lleno, Capitán Pescanova Asesino y mi amiga se van al hotel al final a follar.

(IDEAZA)

Me pide una copa mi colega bollera descojonada y yo mira no vengas a mi lugar de trabajo a molestarme eh.

La bollera hablando con el recepcionista maricón, y yo poniendo copas con un pakistaní raro.

En mitad de todo esto un tío se cae redondo al suelo. Salgo de la barra, le levanto y lo arrastro a la puerta y yo ABRID ESTO COÑO. Suben la persiana, le siento en el suelo fuera y me dice «no, si estoy bien»

Y yo sí, se te ve estupendo, sí.

Y yo «llamo a una ambulancia»

Y él «NONO POR FAVOR QUE ESTOY BIEN»

Y yo bueno.

Le digo que entro, que tengo mucho trabajo.

Dentro ya había 7 temporadas de The Walking Dead.

La gente pasadísima.

Me dice el pakistaní que no le deje entrar al tío ese más.

Y yo pero no sé, ¿me das un abrigo negro largo, un pinganillo y me pongo en la puerta?

Y el pakistaní «QUE NO ENTRE»

Y yo bueno.

El recepcionista maricón y mi amiga bollera se van.

Yo sigo en la barra ya queriendo ya hacer un Bar Coyote y poniéndome copazos gratis tranquilamente.

Tocan la persiana y salgo yo a subirla.

Es el pasao que saqué antes.

Le digo «no puedes entrar, lo siento»

Y me empuja (qué manía con empujarme, coño)

Es que vamos, yo en todo caso le hubiera propuesto un acertijo como hacen los troll de puente para que pases, pero es que no me dio tiempo.

Qué falta de humor, eh.

Pues sale el pakistaní gritándole y no le enchufó con una botella en la cabeza pues no sé por qué. Pero yo en plan «a ver chicos, calma, que no es patanto»

A todo esto, en la calle ya era de día totalmente. Y dentro era todo oscuro y muy turbio y yo pensando «madremía me voy ya»

Y me dice el pakistaní «nono tú estás hoy trabajando no te puedes ir»

Y yo PERO QUÉ DISE USTÉ SEÑOR.

Y me da 100 pavos y me dice «PUEDES IR AL CHINO A POR XXXX Y XXXX Y XXXXX???»

Y yo madremía.

Pues ok venga, voy al chino.

Al salir, el pesao que quería entrar seguía en la puerta y me da tooooooda la chapa de camino al chino y le digo mira macho, vete ya a casa por favor, a mí déjame en paz.

Y me dejó en paz.

Vuelvo con la compra al after clandestino, toco la puerta, santo y seña, y entro.

Entro y el maricón recepcionista HABÍA VUELTO.

Y me dice que mi amiga bollera se ha quedado con los otros dos en la habitación.

Y yo joder, menuda estampa.

Me dice «pues vente tú a mi casa a dormir no vas a dormir con toda esa gente ahí no??»

Y yo… es que estoy trabajando, cuando salga lo vemos.

El maricón descojonado.

Total, que al final  el pakistaní me dio 50€ y me dijo que tengo curro ahí siempre que quiera y yo buah muchas gracias, mi C1, mi ingeniería de telecomunicaciones, mi máster y mis otras tres carreras serán súper útiles aquí seguro.

Yo me fui agotada a dormir con el maricón después de una dura jornada laboral y habiendo sacado un 10 en el listening del C2 de balbuceos zombis.

Y me empieza a sonar el teléfono cuando estoy yo ya en casa del recepcionista.

Es mi amiga bollera.

Que por lo visto el Capitán Pescanova Asesino les ha robado las carteras y que a mi otra amiga además le ha robado el móvil.

Y yo en fin guapas, no voy a decir nada. Voy para allá.

El maricón me lleva en su coche, el pobre se portó súper bien, fuimos a poner la denuncia con mi amiga hetero DROGADÍSIMA llorando que no sabía ni describir al chaval.

Yo pensaba que la iba a matar, pero nunca pensé que la desvalijaría cual rata de alcantarilla mugrienta.

Al final volvimos los 4 juntos al hotel, nosotras a dormir y él a currar.

Yo quería dormir en la moqueta del pasillo llena de ácaros y semen por no escuchar los sollozos de la novia del Capitán Pescanova, que no respetaban a la clase trabajadora con olor a durum. 

 

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