El vuelo del águila

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

No, no me refiero a lo que dices al salir del último bar a las 6 de la mañana.

Pero Jefa, ¿has vuelto a escribir en El Blog(TM) para taladrarnos con reflexiones intensitas profundas? No me jodas, tía. ¿En serio? A la mierda con tus introspecciones, queremos carnaza, ni se te ocurra madurar, DANOS CARNAZA.

Shh , calmaos, soltad esas antorchas.

Tranquilos, por lo pronto estoy hablando conmigo misma, bebiendo cerveza y escuchando Judas Priest, no ha cambiado tanto la cosa.

Se dice del águila real que llega un momento en su vida en el que debido al deterioro de su pico, garras y plumaje, se le hace muy complicado alimentarse, cazar y volar. El águila lo intenta con todo, pero no consigue reponerse, el desgaste es muy grande.

Entonces, únicamente tiene dos alternativas: morir… o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación.

El águila vuela como puede hasta un hueco que encuentre en una pared de la montaña, y allí se refugia, sola. Comienza a golpearse contra la pared con virulencia hasta que consigue arrancarse el pico. Sufriendo un terrible dolor, el pico cae y allí, refugiada, espera a que crezca uno nuevo.

Una vez el pico nuevo ha crecido, lo utiliza para arrancarse las garras.

Cuando crecen las uñas nuevas, continúa el proceso arrancándose todas las plumas, que vuelven a crecer impecables.

Tras esto, sale renovada en un vuelo victorioso.

En ocasiones en la vida pasamos etapas en las que debemos resguardarnos durante un tiempo, hacer una valoración de qué necesitamos cambiar, desterrar lo que no funciona para generar herramientas que nos permitan crecer.

Nosotros somos los mismos, nuestra esencia permanece, pero con lo mágico de la evolución personal, cambiando lo que nos acompaña para desenvolvernos mejor en todos los ámbitos.

Durante este proceso de renovación conocerás muchas personas, probablemente no buenas personas. Incluso personas que ya conocías mostrarán su peor cara. La vulnerabilidad atrae todo lo peor que puedas imaginarte, pero ser vulnerable no significa ser frágil.  Al contrario, aceptar nuestras vulnerabilidades es lo que nos conecta con nuestra verdadera fortaleza interna.

Solamente somos débiles si creemos serlo.

Seguramente pierdas el rumbo, vivas proyectando muchos sentimientos negativos, hacia los demás y hacia ti mismo, pero hay una buena noticia: cuando todo eso pase, porque pasa, también destacarán las buenas personas entre la inmundicia, los que se quedaron durante la tormenta sin esperar nada a cambio, y sobre todo: destacarás tú.

No podemos olvidar que las crisis son crisis, no tienes que saber lo que tienes que hacer, si no, no sería una crisis. Y te equivocarás, y lo arreglarás, y la volverás a joder, y te irás adaptando y encontrando la medida. No vas a pasar una crisis sin tener sentimientos de mierda, no vas a pasar una crisis sin tomar decisiones de absoluta mierda, no vas a pasar una crisis personal sin decepciones, fracasos y sin poner todo patas arriba.

Pero tras esa adaptación y reconstrucción de tu yo, llegará tu momento: el momento de poder saber plenamente quién eres, de cumplir tus objetivos, de prosperar profesionalmente, de verte en el lugar que te corresponde.

Y todo eso, llega.

Se empieza por aceptar que estás jodido y no fingir que está todo bien. Después es importante darse cuenta que dedicar tiempo a lo que no podemos controlar es bastante frustrante y poco pragmático. Sin embargo, centrarnos en las cosas que sí podemos solucionar y hacerlo es útil y sano.

Un día, miras a tu alrededor y toda la oscuridad se ha convertido en luz. Una luz fuerte y sin tintineos, un puto LED conectado a un sistema de alimentación ininterrumpida que no hay cojones de apagar.

Todas las crisis tienen:

Solución

Fecha de caducidad

Una enseñanza para nuestra vida

Gente maravillosa que te enseña lo que es querer permaneciendo a tu lado

 

PD: sí, me va a bajar la regla en MINUTOS.

Deja un comentario