Docencia, hermanos Derrick y Rocío Jurado

Me disponía a celebrar mi regreso al blog haciendo una entrada reflexiva, cargada de madurez y metáforas repletas de mensajes espirituales, mindfulness y mandalas, pero he tenido una conversación muy graciosa donde mencionamos esta historia y me he dicho: «qué coño, ya les torturarás regalarás bellos momentos de introspección más adelante»

El destino ha querido que sea así porque el destino es un chungo irreflexivo, más vale no contrariarle. Si contrarías al destino se pone como los niños de Hermano Mayor a romper puertas a puñetazos, pedirte dinero y dar patadas a tus cosas.

Jamás retéis al tahúr de vuestra suerte SOLO POR UNA ENTRADA DE BLOG. ¿ME OÍS?

JAMÁS.

Y ya estaría mi clásica introducción de mierda. ¿Veis? Todo sigue igual por aquí: haciendo converger elementos de lo más dispar, introducciones de mierda y hablando sola.

Bueno, esta vez la historia no empieza entrando en un bar, ni cantando Estopa, ni cogiendo heavys de 20 años a hombros en conciertos que te desplazan las vértebras del cuello con sus erecciones. Esta vez se lo debo todo a las neuronas que logran sobrevivir a mi ritmo de vida y se reúnen a escondidas en recónditos lugares de mi cerebro para ser normales y hacer prosperar mi existencia.

Todos conocemos al típico compañero que se lo curra mucho, muchísimo, le pone empeño y dedicación a todo lo que hace, pero es tonto. Vamos, tampoco tonto, pero un poco como… torpe, lento, corto, que no le da, vaya. Que llega hasta donde llega. O sea, que lo intenta, pero… bueno que sí, que es tonto.

Un saludo si me lee.

Yo de todos modos siempre distingo dos tipos de tontos:

  • El tonto que acepta sus limitaciones, vive siendo (o no) consciente de la miserable y mugrienta calidad de su materia gris, y ya.
  • El tonto que se cree INTELIGENTÍSIMO. —> mejor no comento que me da pereza.

Mi compañero afortunadamente era de los primeros, y me pidió ayuda con unos temas que no conseguía entender de ningún modo y a mí se me daban bien. Así que pactamos que estaría varios meses dándole clases particulares en su casa para que lo sacara.

El chaval vivía con otra chica y las clases las dábamos en el salón, porque su habitación era un puto zulo enano sin ventanas, desordenado, caótico, maloliente y oscuro. Pues mira, como su cerebro.

Así que la chavala estaba en el salón ahí todo feliz en pijama viendo la tele y cuando llegaba yo me miraba con una cara de asco que palmas mientras apretaba el botón de apagar la tele con una mala hostia considerable. Alguna vez apretaba el mando de la tele yo creo que pensando que aplastaba mi cabeza contra algo.

Y yo la miraba muy seria en plan: «mira tía vas a hundir el botón y luego no la vas a poder encender, subnormal, es que en esta casa solo viven zoquetes???»

Y ya se iba ella y nos quedábamos en el salón mi colega y yo.

Así iban pasando las semanas. Iba 9 horas a la semana allí, o sea que vernos nos veíamos casi siempre. Y la tía era mega borde. Y yo PERO QUÉ LE HAGO A LA GENTE PA QUE ME ODIE SIN CONOCERME.

Y un día le pregunté a mi amigo que qué le pasaba, que si siempre era así de borde. Y él «na, luego es maja pero sí que le cuesta encajar con la gente»

PERO CÓMO NO LE VA A COSTAR ENCAJAR CON LA GENTE SI PONE CARA DE QUERER DIBUJAR UNA ESTRELLA DE CINCO PUNTAS EN EL SUELO CON TU SANGRE Y PONER UNA CABRA MUERTA EN EL CENTRO PARA HACER UNA OFRENDA A SATANÁS.

Al poco tiempo, llego a su casa y no está a la hora que habíamos quedado. Me abre ella y me dice «este aún no ha llegado» y yo… «joer qué raro, pues no me ha dicho nada» y ella con cara de «a mí qué me cuentas, me la suda vuestra puta vida»  Y yo… «pos voy a escribirle a ver»

Ella como siempre estaba con la tele ahí envuelta en una manta y le dije «na, tranqui, si no voy a tomarme un café al bar y luego vuelv…»  y ella «na, joer, tómate uno aquí, te preparo uno?»

Yo tomaba aire para responder a la pregunta cuando mis neuronas sabias hicieron aparecer un frasco enorme de CIANURO en mi mente, pero mis neuronas SUBNORMALES ya habían enviado la orden:

«Vale, gracias»

SU PUTA MADRE.

ME VA A ENVENENAR LA LOCA ESTA.

GRAN FINAL.

Na, en realidad me hizo ilusión que me lo ofreciera. Más que nada por lo novedoso de atisbar un halo de amabilidad en ese ente demoníaco.

Pero bueno, hace café, mi colega me escribe que tarda 15 min, que ha salido más tarde del curro, que si no sé qué, que llega tarde. Mientras nosotras hablábamos ahí tranquilamente.

Llego al poco y ya ella se fue.

Le digo a mi colega: «vaya, al final es súper maja la chica»

Y él: a esta no le va eso eh

Y yo: ¿el qué?

Y él: que no le gustan las tías

Y yo: ya…bueno, he dicho que es agradable, no que quiera follarm

Y él: QUE ES HETERO

Y yo: pero si yo no

Y él: ES HETERO

Y yo: que sí, que sí, que vale.

Joder macho, qué obsesión con follar que tiene la gente eh.

El caso es que yo jugaba en un equipo de fútbol y bueno, cuando yo juego al fútbol me pongo muy seria porque en mi cabeza solo tengo a los hermanos Derrick haciendo la «Catapulta Infernal» y me paso el partido fantaseando con que alguien de mi equipo me complacerá en algún momento deslizándose de espaldas por el suelo para impulsarme cuatro metros hacia arriba y que yo pueda rematar a puerta en condiciones favorables mientras lenguas de fuego salen del balón y queman el fondo de la red y la grada aclama mi nombre mientras yo grito SUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!!!!! en el banderín de córner.

Vamos, que tampoco estoy muy pendiente yo de la gente, sabes.

Estoy CONCENTRADÍSIMA.

Y cuando acabamos el partido oigo ¡¡¡COÑO, JEFA!!!

Me giro y veo a la compañera de piso de mi colega vestida con una equipación del equipo que jugaba después de nosotras.

Yo implorándole a mi coño que por favor no hiciera nada raro.

Pero claro, él no atiende a razones mucho tampoco.

La saludé con esa media sonrisa de querer ser maja y que no se note que tienes las bragas como para que venga Franco a inaugurarlas.

Pero vamos, que mi forma de disimular es un poco como la de Mariano Rajoy diciendo que no tiene ni idea de quién puede ser M.Rajoy.

Estuvimos hablando y nos quedamos viendo el partido mi equipo y yo porque luego contra ellas jugaríamos la final. Después nos fuimos todas a tomar unas cañas, y muy buen rollo.

La cosa es que a partir de ahí ya cuando llegaba no era tan mala hostia, era más normal, y algún día hasta nos traía café a los dos. IMPRESIONANTE. (seguro que eran dosis de veneno pequeñitas que no harán efecto hasta 2039)

(Si muero en 2039 en extrañas circunstancias que lleven esta entrada a juicio)

Mi colega de vez en cuando me pedía botes de proteínas de las que tomo yo, que yo se lo podía sacar bastante más barato. Y uno de los días llego yo a su casa con el bote bajo el brazo y me vuelve a abrir la compañera de piso.

En lugar del pijama lleva un camisón cortito.

Y yo parada en la puerta pensando… «joder, qué maravilla lo de la calefacción central»

Suena Rocío Jurado a todo trapo en la casa.

Y yo pensando «pero dónde coño estoy, ¿en una boda de los gipsy kings?»

Y ella ¿VAS A ENTRAR?

Y yo… ah, sísí. ¿Qué es esta música?

Y me dice qué pasa,  ¿no te gusta?

Y yo con la chupa de cuero señalándome los cascos «venía escuchando Manowar, ha sido un cambio muy brusco»

¿Qué traes, botes de esos? Dame, yo se lo llevo a su habitación.

Me siento en el salón con la esperanza de que la compañera traiga café, o mejor una botella de whisky para sobreponerme a lo de Rocío Jurado, y no pensar en el camisón, ni en la equipación de fútbol sudada ni nada y le escribo a mi colega a ver cómo va.

Ella se sienta delante de mí con el camisón ese que hasta en pleno agosto tendrías frío con él y me pregunta por lo de las proteínas.

Y le explico lo de los precios, todo el tema de los entrenamientos de mi colega, etc. Pero de esto de ponerme yo a hablar en plan monólogo pum pum pum, pues como hago aquí, no? Pero en directo, con Rocío Jurado de fondo y sobre temas profesionales. Muchísimo mejor.

Pues nada ella escuchándome callada y yo pensando «seguro que ha llenado el bote de proteínas de piedras y va a sacarlo ahora para darme en la cabeza, aunque mejor, así dejaría de escuchar Rocío Jurado»

Mi compañero no contesta a los mensajes.

Le llamo y no me coge el teléfono.

Le digo a ella: oye, llámalo tú a ver, que a mí no me coge.

Y me dice: sí, si a mí me ha escrito antes que salía tarde del curro, estará al llegar.  Ah, tú que sabes de ordenadores, podrías mirarme una cosa del mío???

Y vamos hacia su habitación.

Cuando llegamos se me pone delante en la puerta

Me mira con una mirada que hizo sonar «Como una ola» en mis bragas.

Me coge la mano y me la lleva debajo del camisón donde pude comprobar que todo ese tiempo solo llevaba el camisón.

Hija de puta.

Nos empezamos a liar.

En ese momento llega mi compañero.

Yo tenía el clítoris como un bate de béisbol.

La miro y le sonrío en plan… «todo perfecto, ahora va a dar la clase tu puta madre»

Bueno, pues su madre no la dio, la di yo con las cataratas del Niágara entre las piernas.

Y claro, luego ella vino en plan «oye, antes de irte mírame lo del ordenador»

Y yo mirándola en plan «a ver tía, con este jambo aquí no quiero gemir, como comprenderás»

Y ella mirándome en plan «que síííí»

Y yo pensando… qué clase de plan maquiavélico trazas, demonio.

Y él «bueno yo me voy a la ducha chicas, que hoy tengo cena»

Ella ya sabía que él se iba a pirar a cenar por ahí y decidió hacerme dar la clase así.

En fin, hay que ser zorra, eh. Desde el cariño.

La manera de liarnos una vez salió mi compañero de casa solo es comparable a la manera que tiene un cocodrilo de masticar a un cervatillo que se acerca a la orilla del río a beber agua.

O a «Como una ola»

O a…

Bueno, ya basta.

Al final, metí gol sin ayuda de los hermanos Derrick.

 

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