MADREMÍA PERO CUÁNTO ESCRIBO ÚLTIMAMENTE, EH.
Me estáis obligando a salir por ahí y hacer cosas absolutamente infames solo para poder venir aquí a escribirlas. Porque de toda la vida las cosas se hacen no por hacerlas, se hacen PARA CONTARLAS.
Eso lo sabéis, ¿no?
Bueno.
Aquí de momento lo único que tenemos que tener claro es que si pasamos una etapa de mierda que empieza a hacerse muy larga, intentar castigarse por estar pasando una etapa de mierda muy larga NO es buena idea. En plan… que no, no lo hagáis en vuestras casas porque mira, no funciona.
¿Y qué se hace?
Pues parar.
En lugar de correr hacia todos lados como un pollo sin cabeza o como un rabo de lagartija sin lagartija, obligándote a seguir arrastrándote, pues no coño, frena.
Para.
Respira.
Y esto es totalmente en serio eh, si pasáis una mala etapa lo que hay que hacer es parar, si fumáis fumaros un cigarrito como dirían los Platero, y calma, que las etapas pasan. Todas, tanto las buenas como las malas. Y las malas muchas veces sin querer las alargamos por no saber pararnos y querer continuar siendo fuertes a toda costa.
PERO BUENO, qué es esto, un blog de autoayuda o qué.
Que yo he venido a hablaros de surf, de rabos y de cosas loquísimas.
El caso es que cuando yo descubrí esto de que hay que parar pues paré, me tomé un tiempo de desconectar un poco de todo. Tampoco en plan DESAPAREZCO, pero desconectar. Irte a otro sitio, hacer otras cosas, que cambiar un poco de ambiente ayuda.
Que sí, que me pasé mes y medio por ahí despendolá.
Conocí sitios nuevos, hice muchas gilipolleces que darán para entradas de blog, y entre otras cosas también tracé una ruta con lugares donde me he sentido mal, vulnerable, o donde tengo recuerdos de algún modo nostálgicos y era como «quiero reconciliarme con estos sitios». Ya, ya sé que soy una intensita de cojones, pero QUÉ LE VAMOS A HACER.
Y finalizaba la ruta en una zona donde suelo ir de vez en cuando a hacer surf. Ese lugar me transmite muchísima paz y era perfecto para cerrar mi largo viaje de «quedar en paz»
¿Os impresionó el hilo de Manuel Bartual? Pues poneos cómodos, que vais a ver lo que se hace en un hotel, y no las mariconadas esas de encontrarte clones de mierda.
Me cojo yo un hotelito ahí al lado de la playa donde voy a hacer surf, y son como bungalows así que tienes tu mini porche fuera y tal para sentarte a tocar el banjo en una mecedora al atardecer.
O a tomarte unas birras y lanzarte un balón de rugby con los alemanes de al lado. Porque yo otra cosa no, pero beber cerveza y rodar por el suelo con un balón de rugby en el césped lo sé hacer bien.
Lo primero que me dice la recepcionista es «ahora tu acompañante que me deje su DNI cuando venga» y yo ¿PERO VES A ALGUIEN AQUÍ? y ella «ah, ¿¿¿que vienes sola???» y yo «sí claro»
PUES COMO SIEMPRE.
Y entonces me dice que admira mucho que una mujer viaje sola, que ella una vez se separó de su hermana en la feria y se perdió. Y yo «jajaja eras muy pequeña?» y ella «no si esto fue el verano pasado»
Y yo… mira, dame la puta llave de mi habitación y deja de humillarte, por favor.
Que tengo MUCHAS COSAS QUE HACER.
Así que dejé mis mierdas en la habitación, me di una ducha, me vestí de zorrita y me fui por ahí a tomar unas cañitas.
Mi idea inicial era comer en el mismo hotel porque cuando llegué eran ya las dos y pico de la tarde. Pero estaba PETADO. Yo me senté en una mesa ahí sola, muerta de sed, con ganas de que el tabernero me sirviera, pero el tabernero no daba a basto. Esperé como 10 minutos, y no hubo ni un «perdona, vengo ahora» o algo, no. Nada, yo ahí viviendo la invisibilidad lésbica de un modo nada metafórico.
Así que me levanté dignísima y mostrándome ostensiblemente disgustada, y me fui por ahí a cañear guay.
Luego estuve de tiendas comprándome ropa de surf que voy a usar una vez al año Y CON SUERTE y a la vuelta pasé por la escuela de surf para decirles a mis surfcolegas que ya estaba allí y que al día siguiente le dábamos cañita al asunto.
Al lado de la escuela de surf hay un garito que me gusta mucho para tomar mojitos y dije: «ay, pues voy yo a tomarme un mojito aquí tan a gusto»
Pero claro, un mojito, ¿a qué te lleva?
EXACTO. A 900 mojitos más.
Y yo con 901 mojitos me pongo súper sociable.
Me hice amiga de una pareja del bar, de un grupo de niños ingleses de 20 años que me regalaron una pulsera, me invitaron a 640 de los 901 mojitos, en fin. Yo ahí, a mi bola, pero ya el resto de la tarde de risas allí. Atardece, esta gente se iba a ir por ahí a cenar y de fiesta pero pensé mira, los mojitos y yo mejor cenamos en el hotel así descanso para surfear al día siguiente.
Y fui otra vez al bar del hotel.
Me siento en una mesa y vino el amable tabernero a toda hostia el pobre a pedirme disculpas, que me había visto al medio día pero que estaba desbordado y yo «que no pasa nada, pero la próxima vez un ahora mismo estoy contigo o algo, pues estaría bien» y nada, nos pusimos a hablar ya después de la cena un montón de rato.
Yo me fui a mi bungalow que CASUALMENTE era el que estaba justo al lado del bar (todo estaba pensado) y fue cuando pasó lo de los alemanes del porche de al lado, las latas de cerveza y el rugby.
Y ya me fui a dormir.
Era temporada baja de surf así que al día siguiente cuando bajo a la playa no había ni una puta ola. Nada de viento, colega. Pero nada. Mi bañera tiene más olas cuando meto el pie.
Así que allí, varada en la orilla, embutida en el neopreno, pensé que ya que no iba a poder hacer surf quizás era un buen día para acercarme con el coche a uno de los sitios marcados en mi ruta de «estar en paz».
Y para allá que fui.
Donde quería ir daba mucho el sol a esa hora así que unas cañitas, ¿no? En una terraza guay, a la sombra y tal.
Entonces, llega una tía y se pone a hablar ahí por teléfono a voces en la mesa de al lado.
Yo empiezo a tuitear «qué asco la gente que habla a voces por teléfono, tengo una gilipollas al lado, qué gilipollas es, puto asco, cómo grita» y tuiteé por supuestísimo toda su conversación de mierda.
Y me puse muy en plan «1 fav y te digo cuánto me jode que hablen a voces por teléfono»
Y digo mira, o sea, para estar aquí con esta tipa choni maleducada, me piro a otro sitio.
El camarero me trae la cuenta y le pregunté algo sobre la noche, porque era San Juan, y había visto muchas cosas de fiestas y eso y entonces me cuenta un poco mientras yo recojo mi cambio y eso. Y la choni, que ya había colgado el teléfono y estaba con la antena de Digital+, Televés y Vía Digital puesta dice «AY VAS A LAS HOGUERAS»
Y yo… maemía.
Y yo bueno veremos a ver, porque me he traído el coche y estoy alojada en otro sitio, lo mismo voy a las de allí, tal.
Ella me cuenta que es camarera, que no se qué, que vaya allí con ellos, que tal balblablblabla me empieza a soltar un rollazo sobre TODO lo que se hace en cada centímetro cuadrado de toda la zona, pero que ese sitio era muy pijo Y ME PEGABA MUCHO y que qué guay era yo.
PERO POR QUÉ LE CAERÉ BIEN A LA GENTE QUE A MÍ ME CAE MAL.
Y le dije que bueno, que ok que me apuntaba el sitio. (Y no era pisto, me lo apunté)
Me piré a otro bar y mientras me tomaba mi cervecilla y mi tapa, googleé el garito que me había dicho la choni, por curiosidad.
Buenobuenobueno ERA PRECIOSO. Súper chulo.
Y pensé pues mira si voy a la fiesta esa, a las malas, duermo en el coche y punto.
Claro mi plan era comer allí, dar un paseo, ver el atardecer desde donde quería verlo y pirarme a la zona donde tenía el hotel.
PERO SI YO HICIERA MIS PLANES TAL Y COMO LOS PLANEO ESTE BLOG NO EXISTIRÍA.
Así que después de comer me hice amiga de los camareros, terminaron dos el turno y se quedaron conmigo tomando gin tonics. Y yo después de dos gin tonics ya estaba descojonándome con ellos de mis mierdas de ideas de bollera intensa de hacer ruta de reconciliación con la vida y ellos despollados también.
Me dicen que si me acompañan a ver el atardecer y yo NONO ESTO ES ALGO QUE TENGO QUE HACER SOLA!!! (dramatic)
Madre mía.
Bueno, me despedí para seguir mi camino de la intensidad, les regalé una pulsera a cada uno (era el viaje de regalar pulseras de mierda) que muchas gracias por el rato y tal, y me piré a ver el atardecer.
Me quedé un buen rato ahí llorando como una puta bollera loquísima y mirando la puesta de sol pensando cosas.
Subí una foto de mierda a Instagram porque no veía una mierda con todo el solarro, las gafas de sol empañadas de las putas lágrimas y un puto niño que estaba a mi lado haciendo el anormal con una botella de agua de cristal y me deslumbraba.
Era el fin de mi viaje de la intensidad.
Me sentía bien.
Y cuando volvía hacia mi coche, ya más relajada, pensé: qué cojones, vamos a la fiesta de San Juan esa que me ha dicho la choni para celebrarlo.
Así que llego allí pero eso estaba metido pa’ dentro, cómo deciros, había pinares y dunas+.
La choni me había explicado (y muy bien explicado) que había un parking enorme que era un pinar, que podía aparcar ahí sin problema. Y lo encontré, estaba justo detrás del sitio chulo. Y cuando voy a aparcar claro, llega la rubia con el BMW y se me acerca un yonkarra que yo pensaba que era el «gorrilla» del parking, y le digo, qué pasa, y me dice «nada, puedes aparcar donde quieras, son 2€»
Yo le dije Ok voy a aparcar y te los doy
Mientras aparcaba sonreía porque claro, ya me habían contado que el parking era gratis, de hecho es que no era un parking, era un pinar enorme solo que estaba vallado porque lo usaría el garito ese, pero vamos, que ningún cartel informativo ni nada, una valla y pinos. O sea, que el pavo que se veía pasadísimo además me quería tangar de todas todas.
Pero mira, me la suda. 2 pavos por que no me raye el coche el gilipollas ese pues nostamal.
Así que salgo del coche y le veo que se va para el chiringuito ese pasando de todo.
Y yo madremía, qué descarado todo.
Pero nada, voy para el chiringuito, pido una birra, y me aposto en la barra. Y pasa el yonki pasao.
Y le digo «oye, ey, amigo»
Me mira
Le doy 2 pavos y le digo «bueno, cuídamelo eh»
Y me mira extrañadísimo y me dice «ah, gracias»
Y se va a ir y aparece un camarero, lo engancha por el hombro me lo acerca y me dice, «este puto subnormal te ha pedido dinero por aparcar???»
El otro acojonao.
Y yo… «nono, tranqui»
Y me dice «te he visto darle 2€ que no le tienes que dar nada, que el parking es gratis, que no le des nada»
Y le digo «que no, si ya, si no es por el parking es porque antes me ha dado cambio para tabaco y me sobraba»
Y el camarero ¬______¬
Digo na tio, buen rollo.
El camarero se va, el yonki está acojonao que no sabe si correr o qué, se va un poco para otro lado.
Y de repente viene una camarera y me dice «oye perdona una pregunta»
Y yo MADREMÍA QUÉ CERVEZA ME ESTÁIS DANDO ENTRE TODOS.
QUÉ PASA.
Y ella: «tú estabas ayer en la fiesta de no se quién que balbalblabla» y yo… nono corta, que no.
La piba hiperbollera y muy mona (SI ME LEES ESCRÍBEME)
Y pasé mazo de ella porque no sé, era MI NOCHE del resarcimiento.
Estaba todo meticulosamente planificado más o menos pensao. (Soy Aries, esto es un poco ir resolviendo las cosas conforme pasan)
Y quería estar sola.
Justo después de eso se me acerca el yonkarra y me dice «oye por qué has hecho eso»
Y le digo «hacer el qué»
Y me dice «lo de defenderme de lo de los dos euros»
Y yo «porque aquí cada uno se gana la vida como puede, ya está, si yo lo sabía desde el principio, pero a ver que SON DOS EUROS PARA QUE VIGILES MI COCHE, QUÉ HACES AQUÍ MARICÓN»
Y él se ríe, se va.
Yo sigo ahí a mi bola mirando la playa, las hogueras que estaban montando, tenían música en directo guay.
A los cinco minutos aparece para traerme otra cerveza. Me dice que gracias, que qué de puta madre eres, que lo siente, que me ha visto ahí todo flipada entrar y que le ha jodido, y yo pero flipada de qué joder, y él que es que tal cual, me cuenta sus problemas, el tío estaba mal. Estuvo por lo menos media hora ahí contándome sus movidas. Y yo diciéndole mira, hoy tú y yo hemos aprendido algo: que las apariencias engañan. El tío abrazándome, pidiéndome perdón y que se iba a ir a vigilar mi coche (el tío estaba puestísimo POR SUPUESTO)
En ese momento estelar aparecen LA CHONI Y SUS AMIGOS.
Y esto, si me permitís, lo dejamos para un segundo capítulo, que si no la entrada es ETERNA.
ETERNA. Como mi gilipollez.
«Sirena vuelve al mar, varada por la realidad»