Y entonces, sucede: resurges renovada, como un ave fénix. Te sientes bien. Dentro de ti solo queda un estruendoso silencio. Has dejado atrás cualquier sentimiento. No sientes nada, se han callado los gritos del odio y la ira, el eco de la pena y la rabia. No hay motivo para culparse. Tenías que arrancar todo ese … Sigue leyendo Empezando por el final